Ruth Asawa (Norwalk, California, 1926–San Francisco, California, 2013) fue una de las artistas más dotadas y prolíficas que surgieron en EE. UU. tras la Segunda Guerra Mundial. Educada en una granja del sur de California, en 1942 la adolescente Asawa y su familia fueron encarcelados en campos de internamiento japoneses-estadounidenses. En 1946 Asawa pudo matricularse en la escuela experimental Black Mountain College cerca de Asheville (Carolina del Norte), donde la atmósfera intensa y creativa del centro y el estímulo de sus profesores, como Josef Albers, la impulsaron a explorar las posibilidades de materiales ordinarios, como sellos, hojas de árboles, papel e incluso, más tarde, alambre.
Entre sus primeras innovaciones se encuentran esculturas colgantes realizadas con alambre en bucle, de formas orgánicas, sensuales y transparentes, que exploran nociones como la repetición, la forma, la sombra y el espacio. En 1949 Asawa se trasladó a San Francisco y más tarde amplió su producción de obras tridimensionales a través de complejas piezas de alambre atado que sugieren estructuras orgánicas como flores, raíces, árboles o sistemas nerviosos, así como obras creadas en bronce galvanizado y fundido, pinturas, grabados y dibujos. A finales de la década de 1960, Asawa era muy conocida en la zona de la bahía de San Francisco por sus encargos de arte público, su defensa de la educación artística y su liderazgo en relación a los derechos civiles. Si bien la apreciación del trabajo de Asawa ha crecido exponencialmente en las últimas décadas, esta retrospectiva es la primera gran exposición en un museo en incluir todos los aspectos de la exquisita, variada e innovadora producción de esta autora.